lunes, 20 de julio de 2009

Hasta donde nadie ha llegado antes



EN NUESTRA DESESPERACIÓN POR ENCONTRAR NUEVOS MUNDOS, ESTAMOS ENVENENDO EL ÚNICO QUE TENEMOS


Si hubiera que escoger una sola característica humana que nos diferencie radical y definitivamente (esto es, más allá de toda duda relativamente razonable) del resto de seres con los que compartimos la categoría de animales, probablemente sería nuestro innato e inagotable hambre de conocimiento y desarrollo. Pero además está que, el animal hombre, siempre quiere más.

Ese es el impulso detrás de cuanto descubrimiento e invención ha realizado el ser humano, desde la rueda hasta los aceleradores de partículas (que terminaron por probar que Epicuro tenía razón) y desde el re descubrimiento de la esfericidad de la tierra hasta las particularidades espacio temporales que existen en el centro de los agujeros negros y que producen los aún teóricamente existentes agujeros de gusano.

"El cielo es el límite", decía un azorado Wayne Dyer, palabras que resuenan en los oídos --pero sobre todo en los corazones-- de casi todos los hombres y mujeres que no quieren darse por vencidos ni conformarse con lo que les toca en suerte.

Hoy se cumplen 40 años de la llegada del hombre a la luna, la primera y única vez que la humanidad sacó los pies de este mundo y los puso en otro; tan próximo y familiar como el rostro materno y, sin embargo, tan hostil y extraño como alguno de los paisajes infernales que describiera Dante Aligieri.

Se ha escrito mucho al respecto y en tanto sea la última frontera (aún lo es) se seguirá escribiendo: si Armstrong, Aldrin y Collins llegaron realmente al único satélite natural terrestre o si todo no fue más que un muy bien elaborado montaje en un estudio de televisión o si las razones que llevaron a los Estados Unidos a poner tanto énfasis en la misión Apolo XII tenían más de geopolítica que de ciencia y voluntad de descubrimiento.

Se seguirá discutiendo si es que aquella misión sirvió al menos para que, a través de la confrontación con nuestra pequeñez relativa en el universo, el hombre se hiciera más solidario y tolerante. Si ello hace que tenga sentido repetir la experiencia (como se pretende hacer con Marte... próximamente) volver o explorar nuevos mundos (no hemos regresado a la luna desde entonces... ¿tan aburrido o inútil era? ¿o simplemente es demasiado caro?)... un sinfín de motivos, de razones, de especulaciones, de deseos, de esperanzas y sí, también miedos.


LA CARRERA AL CIELO: una cronología de los intentos del hombre, primero por volar y luego por llegar al espacio. Desde los bocetos de Da Vinci hasta el lanzamiento del Transbordador Columbia. Intentos por realizar viajes espaciales tripulados por país.

No hay comentarios:

Publicar un comentario