EN NUESTRA DESESPERACIÓN POR ENCONTRAR NUEVOS MUNDOS, ESTAMOS ENVENENDO EL ÚNICO QUE TENEMOS
Si hubiera que escoger una sola característica humana que nos diferencie radical y definitivamente (esto es, más allá de toda duda relativamente razonable) del resto de seres con los que compartimos la categoría de animales, probablemente sería nuestro innato e inagotable hambre de conocimiento y desarrollo. Pero además está que, el animal hombre, siempre quiere más.Ese es el impulso detrás de cuanto descubrimiento e invención ha realizado el ser humano, desde la rueda hasta los aceleradores de partículas (que terminaron por probar que Epicuro tenía razón) y desde el re descubrimiento de la esfericidad de la tierra hasta las particularidades espacio temporales que existen en el centro de los agujeros negros y que producen los aún teóricamente existentes agujeros de gusano.
"El cielo es el límite", decía un azorado Wayne Dyer, palabras que resuenan en los oídos --pero sobre todo en los corazones-- de casi todos los hombres y mujeres que no quieren darse por vencidos ni conformarse con lo que les toca en suerte.
Hoy se cumplen 40 años de la llegada del hombre a la luna, la primera y única vez que la humanidad sacó los pies de este mundo y los puso en otro; tan próximo y familiar como el rostro materno y, sin embargo, tan hostil y extraño como alguno de los paisajes infernales que describiera Dante Aligieri.
Se ha escrito mucho al respecto y en tanto sea la última frontera (aún lo es) se seguirá escribiendo: si Armstrong, Aldrin y Collins llegaron realmente al único satélite natural terrestre o si todo no fue más que un muy bien elaborado montaje en un estudio de televisión o si las razones que llevaron a los Estados Unidos a poner tanto énfasis en la misión Apolo XII tenían más de geopolítica que de ciencia y voluntad de descubrimiento.
Se seguirá discutiendo si es que aquella misión sirvió al menos para que, a través de la confrontación con nuestra pequeñez relativa en el universo, el hombre se hiciera más solidario y tolerante. Si ello hace que tenga sentido repetir la experiencia (como se pretende hacer con Marte... próximamente) volver o explorar nuevos mundos (no hemos regresado a la luna desde entonces... ¿tan aburrido o inútil era? ¿o simplemente es demasiado caro?)... un sinfín de motivos, de razones, de especulaciones, de deseos, de esperanzas y sí, también miedos.

LA CARRERA AL CIELO: una cronología de los intentos del hombre, primero por volar y luego por llegar al espacio. Desde los bocetos de Da Vinci hasta el lanzamiento del Transbordador Columbia.
Intentos por realizar viajes espaciales tripulados por país.
No hay comentarios:
Publicar un comentario