miércoles, 22 de julio de 2009

Machos y hembras: coches y neuroquímicos

Las diferencias entre el cerebro de un hombre y el de una mujer son, básicamente, de configuración. Explican, entre otras varias cosas, por qué él parece estar felizmente dispuesto (hasta el entusiasmo en ocasiones) a tener un encuentro sexual con alguien a quien probablemente nunca más volverá a ver y, por qué ella... bueno, por qué ella no tanto.

Se ha dicho mucho respecto a lo que, en esencia, diferencia a los hombres de las mujeres: sus respectivas maneras de reaccionar ante diferentes estímulos, e incluso de pensar (o de no hacerlo) y, en consecuencia, actuar.

Muchas mujeres se preguntan, por ejemplo, cómo se interpreta que algunos hombres mantengan sus autos absolutamente impecables y en prístinas condiciones, mientras que --en opinión de ellas, claro-- viven como puercos en sus casas. Lógicamente, no mencionan que para ellas el asunto es exactamente al revés.


"La red neuronal de los hombres tiende a hacerlos mejores en sistemas y conceptos, mientras que en las mujeres ese mismo tejido las hace industriosas y dadas a la empatía", explica el Simon Baron-Cohen Ph.D., en su libro "la diferencia esencial: el cerebro del hombre y de la mujer". Ello ayuda a entender por qué los hombres suelen enorgullecerse de sus máquinas, mientras que las mujeres tienden a mantener hogares limpios.

De hecho, un estudio conducido para BMV (en formato .pfd) por un equipo británico (que incluía a varios sicólogos de Oxford) encontró que los conductores varones sentían a sus coches como extensiones de sí mismos, mientras que las mujeres, cuya imagen de sí mismas está más conectada a sus cuerpos que en los hombres; los consideran entidades separadas, como explica el autor.

Y va más allá. Los hombres tienden a ser más agresivos (la historia del Perú sería un campo maravilloso para validar esta teoría) pues producen y son más sensibles a hormonas como la testosterona en ciertas partes del cerebro --particularmente en la zona del hipotálamo, asociada a la agresividad entre los animales--, lo que explica por qué sus gustos se inclinan hacia deportes violentos, como la lucha o el box, según sostiene Lucy L. Brown, Ph.D., profesora del departamento de neurología y neurociencia en la universidad de medicina Einstein in Nueva York.

La respuesta histérica --para algunas-- que produce un gol del propio equipo en el arco contrario, se debe a que ello libera grandes cantidades de testosterona en el cerebro del hombre. Y la celebración será más histérica y más escandalosa y agresiva, mientras "menos físicamente competitiva sea la vida diaria del hombre", explica Brown. Parece que sí, después de todo este tiempo de descubrimientos e inventos, los hombres nos seguimos identificando con los ideales masculinos más primitivos: dominación, toma de riesgos y competencia.

Y todo ello también explica por qué un hombre está siempre (rara vez no lo está) a tener un encuentro sexual con alguien a quien probablemente nunca volverá a ver, mientras que las mujeres suelen estarlo menos: los machos buscan diseminar sus genes lo más que se pueda, mientras que las hembras buscan una pareja que pueda proteger a los posibles vástagos que ella pueda alumbrar. A la fecha, las cosas no han cambiado mucho.



Las diferencias físicas también juegan un rol: de acuerdo a Lisa Diamond, Ph.D., profesora asociada de sicología de la universidad de Utah, las ratas hembra tienen circuitos neuronales más extensos para transportar la oxytocina --que produce en los mamíferos la necesidad de agruparse y de ser gregarios y sociales-- que los machos pero, en los humanos, las mujeres muestra más producción de esta sustancia neuroquímica que los hombres durante el coito (especialmente durante el orgasmo).

La especialista en biología antropológica de la universidad de Rutgers, Helen Fisher, Ph.D. sostiene: "Ambos hemisferios cerebrales están mejor conectados en las mujeres que en los hombres. Eso les da a ellos la habilidad de enfocar su atención en una sola cosa a la vez y orientarse a los resultados, mientras que el cerebro de las mujeres está construido para asimilar muchos sentimientos a la vez, y conectar el sexo y el amor mucho más rápido".

Eso era. Y lo dicen mujeres.

lunes, 20 de julio de 2009

Hasta donde nadie ha llegado antes



EN NUESTRA DESESPERACIÓN POR ENCONTRAR NUEVOS MUNDOS, ESTAMOS ENVENENDO EL ÚNICO QUE TENEMOS


Si hubiera que escoger una sola característica humana que nos diferencie radical y definitivamente (esto es, más allá de toda duda relativamente razonable) del resto de seres con los que compartimos la categoría de animales, probablemente sería nuestro innato e inagotable hambre de conocimiento y desarrollo. Pero además está que, el animal hombre, siempre quiere más.

Ese es el impulso detrás de cuanto descubrimiento e invención ha realizado el ser humano, desde la rueda hasta los aceleradores de partículas (que terminaron por probar que Epicuro tenía razón) y desde el re descubrimiento de la esfericidad de la tierra hasta las particularidades espacio temporales que existen en el centro de los agujeros negros y que producen los aún teóricamente existentes agujeros de gusano.

"El cielo es el límite", decía un azorado Wayne Dyer, palabras que resuenan en los oídos --pero sobre todo en los corazones-- de casi todos los hombres y mujeres que no quieren darse por vencidos ni conformarse con lo que les toca en suerte.

Hoy se cumplen 40 años de la llegada del hombre a la luna, la primera y única vez que la humanidad sacó los pies de este mundo y los puso en otro; tan próximo y familiar como el rostro materno y, sin embargo, tan hostil y extraño como alguno de los paisajes infernales que describiera Dante Aligieri.

Se ha escrito mucho al respecto y en tanto sea la última frontera (aún lo es) se seguirá escribiendo: si Armstrong, Aldrin y Collins llegaron realmente al único satélite natural terrestre o si todo no fue más que un muy bien elaborado montaje en un estudio de televisión o si las razones que llevaron a los Estados Unidos a poner tanto énfasis en la misión Apolo XII tenían más de geopolítica que de ciencia y voluntad de descubrimiento.

Se seguirá discutiendo si es que aquella misión sirvió al menos para que, a través de la confrontación con nuestra pequeñez relativa en el universo, el hombre se hiciera más solidario y tolerante. Si ello hace que tenga sentido repetir la experiencia (como se pretende hacer con Marte... próximamente) volver o explorar nuevos mundos (no hemos regresado a la luna desde entonces... ¿tan aburrido o inútil era? ¿o simplemente es demasiado caro?)... un sinfín de motivos, de razones, de especulaciones, de deseos, de esperanzas y sí, también miedos.


LA CARRERA AL CIELO: una cronología de los intentos del hombre, primero por volar y luego por llegar al espacio. Desde los bocetos de Da Vinci hasta el lanzamiento del Transbordador Columbia. Intentos por realizar viajes espaciales tripulados por país.

viernes, 17 de julio de 2009

Wall Street: cualquier tiempo pasado fue mejor



Hubo una época, hace ya varios años, en que dar la partida para el inicio de las negociaciones en la bolsa de Nueva York era considerado todo un honor. Solo los representantes o CEO de los países y empresas más importantes del planeta eran invitados tocar la campana de largada. Era aún, en ese entonces, un raro privilegio.

Las cosas cambian. Desde finales de la década de 1990, con la crisis asiática, rusa, mexicana --efecto tequila-- y la explosión de la burbuja de las acciones tecnológicas, la manera azorada y de casi metafísica admiración con la que el mundo miraba a Wall Street dejó de ser la misma.

Pero no fueron solamente los desastres financieros los que cambiaron una casi pleitesía por desasosiego y desconfianza, si no también los escándalos y los fraudes. Aquellos desastres no suelen poder ser achacados a una sola persona o institución (fuente Ovejuna, todos a una y, si todos fueron, responsable es ninguno) sin embargo, los escándalos por desfalcos, malversación, robo, estafa y demás sí tienen responsables con nombre y apellido y rascacielos con inmensas marcas en letreros luminosos y aviones privados y corresponsal en el Capitolio.

Enron, Tyco, Arthur Andersen, Worldcom, Xerox y últimamente casi los más representativos bancos del status quo de EE.UU. estuvieron (o todavía están) en problemas. Alguno, como Lehman Brothers, el tercer banco de inversión más grande de ese país, quebró y los que quedaron debieron ser comprados para no correr la misma suerte (Merrill Lynch, Bear Stearns) o convertirse en bancos normales, silvestres y... regulados (Morgan Stanley y Goldman Sachs).

El mundo sufre una crisis de confianza que se transformó en una crisis económica cuyo único referente es la depresión de la década de 1930. Maravilloso. ¿Y a quién mira todo el mundo como el gran responsable de la quiebra de empresas, pérdida de empleos y despatrimonialización, caída de la producción y precios al alza? Pues a Wall Street, donde empezó todo y, lógicamente, el desprestigio campea y con él la indiferencia. Nadie quiere salir en la fotografía junto a Bernard Madoff, tal vez ni siquiera a quien el hoy encarcelado especialista financiero, hizo ganar millones el año pasado.

Si antes el Primer Ministro del Reino Unido o el Rey de Suecia tocaban la campana inaugural, hoy ese privilegio se le da a cualquiera que demuestre suficiente confianza en un mercado que se cae a pedazos y en que los inversionistas se fijarán en ellos porque el efectivo abundante y asustadizo, debe ir a alguna parte (tener dinero sin invertir equivale a perderlo… costo de oportunidad se llama). Y se llegó al extremo que el año pasado, mientras las cotizaciones se pulverizaban, nadie quería tocar la campana... y menos la de cierre. Es un asunto de ego.

Así, los gerentes de algunas empresas que hasta hace no tanto ni soñaban con ir a Nueva York, mucho menos listar sus acciones en el primer mercado de valores del mundo, ahora son visitas regulares. La semana que pasó, el honor recayó en manos de Bob Esponja, el simpático personaje de la serie de dibujos animados de Nickelodeon. Y hasta se paseó por el piso de negociación, entre market makers, traders, pantallas de Bloomberg y banners de cotizaciones. Por supuesto, también entre aplausos y risas.

Eso no es algo negativo para los nuevos invitados, si no todo lo contrario. Es el mejor momento para que quienes han estado históricamente relegados y han hecho bien su tarea, se acerquen y digan ¡presente! Este lunes, el ministro de Economía y Finanzas del Perú, Luis Carranza, dio el campanazo acompañado de las AFP, entusiasmadas por estar inscribiendo un nuevo instrumento de inversión en esa plaza bursátil. Eso es positivo, para el mercado de capitales peruano y en alguna medida, en el largo plazo, eso sí, de los fondos de los afiliados a las AFP. Pero aún no.

miércoles, 15 de julio de 2009

Sony W350i El Niño: mal gusto o supina ignorancia





Una de las mejores ideas que tuvieron los creativos de Sonny Ericksson debe haber sido relacionar el clásico logotipo creado por Milton Glaser --a finales de la década de 1960-- "I Love NY", donde la palabra Love está representada por un rojo y redondeado corazón. Sony reemplazó la víscera por su símbolo verde botella de vidrio y plateado de manera que la frase se lee ahora "I Sony Ericksson Música". Tamaña demostración de creatividad (siendo sarcástico, se entiende) no dista mucho de la poco feliz frase con la que la marca promociona su modelo W350i El Niño en su página oficial para España: "I Sony Ericksson (esto es, love) El Niño", refiriéndose al terrible fenómeno meteorológico que causa cientos de miles de desgracias personales y miles de millones de pérdidas en daños materiales cada vez que ocurre. Así es, el modelo edición limitada se llama "El Niño".

Para los creativos de Sony, sin embargo, El Niño, no remite a las sequías asesinas que se producen en el África subshariana y en el Centro de América del Sur; tampoco a las inundaciones y olas de frio de proporciones bíblicas (con derrumbes incluidos) que ocurren en otros tantos sitios alrededor de todo el planeta. No, para ellos remite a sol, playa y parranda y nada más. Nadie tienen la obligación de saberlo todo, pero desconocer los efectos de un fenómeno meteorológico recurrente que afecta de manera negativa a más de las dos terceras partes del globo, parece llana necedad. O un sencillo e insensible mal gusto. Al margen de la calidad del producto, que incluye diseños con motivos playeros y (en lo que parece un tortazo detrás de una diatriba brutal) étnicos. "Este verano cárgate de adrenalina", reza la bajada del ignominioso título. No nos quedan ganas de escribir una ficha de este teléfono. Mal jugado.

Nokia 5800 XpressMusic: ¿música para las masas?


Pese a que aún es limitada, la competencia en mercado de celulares se torna cada vez más brutal. El proveedor de servicios celulares Claro acaba de lanzar al mercado uno de los modelos de teléfonos musicales más recientes de Nokia, para así poder competir con aquellos multifunciones Walkman de Sony Ericksson que trae principalmente --y antes que los demás-- Telefónica a través de su filial Movistar. El diseño del aparato es muy elegante y la pantalla táctil que incorpora (una característica inusual dentro de este rango de precio US$300 -US$350 en el Perú) es particularmente llamativa. Incorpora una memoria interna de 1GB y soporta tarjetas microSD de hasta 5GB, que equivalen a unas 1500 canciones (128kbps) en MP3 y unas 2300 en formato WMA. También trae una cámara fotográfica de 3,5Mpx, puede concetarse a Internet (vía WiFi o la red de Claro) e incluye todas las aplicaciones a las que Nokia nos tiene acostumbrados en un paquete compacto. Sin embargo, la interface con el usuario vía la pantalla y el teclado virtual y los periféricos presentan ciertas desventajas en los tiempos de respuesta, particularmente comparados con los más costos pero aún así similares iPhone y Samsung T9292. Pese a que el sonido es impecable, no sorprende pues ya era una características (de calidad similar además) de anteriores modelos Nokia cuya función principal no era servir como reproductores musiclaes. No obstante, se presenta como una excelente alternativa para quienes buscan un teléfono que se vea bien, ocupe poco espacio y suene como si se tuviera una discoteca en la cabeza... en la que solamente nos ponen la música que a uno le gusta, a un precio razonable. Pero dadas las limitaciones mencionadas, es altamente probable que muy pronto aparezca una versión más moderna del mismo teléfono, en la misma serie 5000 o con un nombre nuevo, como pasó con los primeros modelos de la serie N de Nokia, los MotoRockr (Hellomoto) o el mismísimo Walkman de Sony Ericksson que pasó de toca cassettes en 1979 a teléfono con reproductor de archivos de sonido digitales.

Míralo en YouTube: Nokia 5800 XpressMusic

O aquí:

lunes, 13 de julio de 2009

En lata sabe mejor


Elegir lo malo conocido es, por lo general, producto de nuestro innato y atávico temor a aquello de lo cual ignoramos todo. O gran parte. Por eso, este es un primer paso --o acaso intento-- en pos de preferir lo bueno por conocer desde dentro (y también desde fuera) a través de la publicación de un blog creado, lo confieso, por encargo de mi profesor del taller intensivo de periodismo digital organizado por el diario para el quel escribo (y trabajo) en su versión impresa. Se trata de evaluar lo que vamos aprendiendo a medida que lo vamos publicando, lo cual me parece una idea interesante aunque peligrosa y me entusiasma aunque me produzca (no sé si) una sana ansiedad.

Veremos pues si es como dicen, que el blog crea adicción o dependencia (propia o ajena, no importa, la cosa es que se le haga caso) y si es que me sirve para decir todo lo que, hasta ahora y desde que puedo recordar, termina disperso en cuadernos y blocks o en melodías tristes de acalladas, anónimas e inéditas. Puesto así, acabo de reparar en ello, esta práctica parece el remedio. Pero ¿quiero que se sepa todo eso? Supongo que lo iré descubriendo a medida que vayan pasando los días y me vaya acostumbrando a nadar en un soporte tan distinto a aquel en el que acostumbro escribir. No tengo un tema en particular (detesto escribir por obligación sobre un tema específico que debe nacerme así no tenga ni un ápice de ganas) y no creo que vaya a tenerlo porque, para eso, mejor escribo un libro --que también está en los planes-- que es más pesado como soporte pero que, al menos en mi cabeza, funciona mejor para lo que quiero o necesito decir. Además, por un libro sí se puede cobrar.

Nos vemos.

Yo.